2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

España va bien (lV)

España va bienPostado por degregorio dom, enero 24, 2016 18:09:02

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ESPAÑA VA BIEN (IV)

Para que España (y por extensión, el resto del mundo) pueda dejar de ser una granja, lo primero que tendremos que hacer será modificar la significación que en el capitalismo tiene el trabajo asalariado. Porque es en la relación que concurre entre el trabajo y el salario donde está el germen de la mayor parte de los males que están asolándonos.

Cuando me estoy refiriendo al trabajo lo estoy asumiendo como un factor en el que descansa no sólo la existencia de todo lo que ha sido producido, sino más allá de lo existente, el potencial que puede materializar todo lo que haya de existir; un factor que al ser en todo momento superior al valor que se haya tenido que pagar por su materialización, está haciendo que el salario sólo sea un componente de lo que se haya podido materializar. Esto, al habernos sido mostrado por Marx a través de lo que el denominó como plusvalía absoluta y relativa nos lo viene confirmando un devenir que al tener que asumirse a resultas de la vigencia que es necesario concederle a la obtención del beneficio parece ser de imposible solución. Una vigencia que al llevarnos a la que ha de serle concedida a la propiedad priva, en lugar de ayudarnos a resolver la situación parece no hacer más que afirmar esta imposibilidad.

¿Y sin embargo creéis que lo que hemos tenido que entender como evidente, en función de lo que con su aplicación nos mediatiza tenemos que concederle la categoría que le hemos de adscribir a lo vigente? ¿No será quizás que, como en una falacia post hoc, o de afirmación de la consecuencia, la vigencia con la que asumimos un antecedente no determina la evidencia de lo que haya de ser su consecuente? ¿Aunque parezca un descarrío, hemos obligatoriamente de entender que, como un consecuente, la vigencia de la propiedad privada deviene de la que de forma natural y evidente tenemos que adscribirle a la obtención de un beneficio que ha sido fruto de un proceso creativo? ¿No será quizás más cierto que a tenor de las formas con las que en esta granja hacemos uso de la propiedad (que no olvidemos, la asumimos como un consecuente), estamos determinando quiénes hayan de obtener como un beneficio lo que se había tomado como un antecedente? En un desesperado intento de hacer inteligible lo que en función de nuestro subjetivismo nos negamos a admitir, inserto un párrafo de una obra que no ha podido aún llegar al mercado. Dice lo siguiente:

“Entiendo que la actividad racional del individuo se mueve por la identificación que en él suscita lo que puede ser aprehendido. Sin embargo, esta racionalización, al pretender trascender en el tiempo, incorpora al proceso un componente que perturbando la interinidad que debiéramos asociar a dicha identificación, va más allá de lo que ésta debería estar representando. Se está ejerciendo sobre ella una injerencia de naturaleza posesiva. A mi entender, de la misma manera que somos capaces de considerar un bien y, reflexivamente pretender resolver su bondad “anexionándonoslo”, es dable conseguir que esa concienciación que nos identifica con el mismo podemos despejarla, si la proyección que en el espacio y en el tiempo representa, la sabemos encauzar de forma que en sus efectos desempeñe una influencia exclusivamente temporal. Estimo que la tendencia hacia la posesión, esa sempiterna inclinación en la que todos estamos implicados, podemos controlarla, siempre que la tengamos que asumir como algo utilizable; algo que al fundirse en nosotros en su uso, unifique y armonice nuestra realidad con la realidad en la que tengamos que desenvolvernos.”

Llegados a este punto y antes de continuar con el tema con el que se inició este artículo considero necesario sacar a colación un hecho que por su importancia nos viene a demostrar lo erróneo de nuestro comportamiento en lo que se refiere a las formas con la que concebimos la propiedad en el modelo de economía de libre mercado. Y es que si todo aceptamos como legítimo que mi libertad acaba donde empieza la de los demás, no se entiende cómo la libertad en el ejercicio de la propiedad es ilimitada. Cuando sabemos que con la propiedad se está condicionando la existencia de aquellos “demás” Y lo que menos se puede entender, a menos que ese entendimiento esté determinado por factores que nada tienen que ver con la capacidad de razonar, es que los que defienden este posicionamiento tilden a los que discrepen con el mismo como anarquistas o marxistas. Es lo que ocurre cuando los que pueden hacerlo ponen el vocabulario a su servicio.



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España va bien (lll)

España va bienPostado por degregorio dom, enero 24, 2016 18:04:02

------------------------- 2015+1 El año del cambio -----------------------

ESPAÑA VA BIEN (III)

Cuando constatamos lo que está ocurriendo en esta España que nos dicen que va bien, lo primero que advertimos es tanto a aquel Napoleón, encarnando en la obra de Orwell “Rebelión en la granja” por un cerdo, como por unos perros que extraños a los rasgos que por su naturaleza supuestamente les caracterizan, sólo saben y han de ser fieles a los que con aquél conviven en la misma cochiquera. Un Napoleón que encarnando al Capital, dueño de la granja y considerándose superior a los demás, llegó incluso a comportarse como humano; y unos perros que en su versión ranchera (como en la urbana son la banca, las agencias de calificación, la caverna mediática e incluso los gobiernos en su versión más variopinta), participando en las artesas del cortijo merecen ser mostrados a la ciudadanía como lo que verdaderamente son. Como unos felones que están utilizando a la ciudadanía como números; como unidades de usar y tirar. Como nos muestra el comportamiento que acostumbra llevarse a cabo en un complejo gobernado por un cerdo cuando el resto de sus ocupantes dejan de ser rentables.

Han sido muchos los filósofos y hasta los que mucho más prosaicos superaron sus apegos, los que inconsecuentemente dilapidaron su valioso tiempo escribiendo sobre la desigualdad. Los que al advertirnos que ésta es consubstancial con la naturaleza subjetiva de los seres pensantes trataron de hacernos constatar que la igualdad objetivada sólo nos habrá de ser dable alcanzarla cuando objetivando nuestra capacidad de razonar hayamos valorado la importancia que para esos seres nos puede ofrecer la superación de considerarnos desiguales. Desgraciadamente, demandarles a estos seres superar lo que es incompatible con su manera de entender la objetividad es algo tan inconcebible como pedirle a esa capacidad de razonar que actúe en contra de aquello que en función de la naturaleza de este entendimiento le es completamente extraño.

En concordancia con lo expuesto, esta España no puede ir bien. España (y por extensión el resto del mundo) va bien para los que han conseguido materializar las diferencias. En consecuencia, para que al menos vaya un poco mejor hemos de efectuar transformaciones. Y éstas sólo podremos materializarlas cuando lo que haya de ser hecho lo hagamos nosotros. Sin delegar en los demás lo que se ha demostrado sólo sirvió para diferenciarnos. A este respecto someto a vuestra consideración dos párrafos de uno de los artículos que figura en la bitácora degregorio.unaeconomiasocial.es.

“Ante esta realidad y en función de la necesidad de enfrentarnos con una situación que permanentemente nos está utilizando hemos de volver a familiarizarnos con lo que desde hace mucho tiempo conocimos como conciencia de clase a través de una Unidad Popular que a diferencia del pasado no ha de ser conformada de nuevo como un medio con el que alcanzar un fin. Ha de ser ella misma, a través de la unívoca participación de lo que decida el pueblo, la que en su ejercicio materialice las funciones que a sí mismo se han atribuido los partidos En este contexto, concuerdo con Alberto Garzón cuando asevera que “la Unidad Popular no es una herramienta para la maximización de actas de diputados. Tampoco es una consigna electoral. Es, por el contrario, el único instrumento posible para la salvación de una sociedad y una comunidad política que se está disputando una forma de vida. Se trata de escoger entre la consolidación del neoliberalismo, facilitado por un futuro triunfo del bipartidismo, o entre la constitución de una alternativa económica y social construida desde la ruptura de la prostituida democracia que los partidos (con la colaboración y el mandato de los poderosos han forjado); desde abajo; desde las entrañas de una sociedad que demanda pan, trabajo, techo y dignidad”

“Y esto no podemos pretender conseguirlo teniendo en mente la guerra de trincheras con las que Las Izquierdas han pretendido ir conquistando los bastiones que detentan Las Derechas. Las guerras de trincheras forman parte de batallas perdidas. Esto es algo que nos demostraron fehacientemente tanto Reagan como Thather. No tenemos cañones. Por no tener no tenemos ni siquiera mantequilla. Lo único que como una fruta aún verde acariciamos es el poder lograr una unidad que trascienda a los intereses y personalismos que como fruta fermentada obra en el seno de los sindicatos y de todos los partidos políticos. Una Unidad que no puede ser la exteriorización con la que visceralmente se manifiestan los enjambres, sino por el contrario, una actividad que haya sido la resulta que se alcance en las distintas Asambleas a que hago referencia en los artículos “… exceptuando todas las demás” y que sea el fruto del consenso alcanzado a través del análisis y la ponderación.

Sólo cuando hayamos alcanzado una verdadera capacidad participativa para decidir de una manera consensuada lo que haya de ser, nos será dable establecer la metodología con la que superar las disfunciones de un modelo que en función del egoísmo que nos caracteriza, como no le pongamos remedio, nos habrá de llevar al holocausto. Sólo cuando alcancemos la potestad de comandar y ser qué es lo que somos, podremos decidir lo que hayamos de ser; las formas con las que vencer las establecidas dependencias con las que nos condicionan otros; lo que más allá de los salarios determine lo que haya de ser el trabajo; la manera de asumir la propiedad privada y otros muchos objetivos que por su relevancia y profusión desarrollo en la obra ¿Es posible otra economía de mercado? Cuando dejemos de ser una granja.




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España va bien (ll)

España va bienPostado por degregorio dom, enero 24, 2016 17:57:42

---------------------- 2015+1 El año del cambio ----------------------

ESPAÑA VA BIEN (II)

España va tan bien que en 2015 (fecha que en mi bitácora figura como el año del cambio) hemos tenido que pagarle a los que han utilizado hasta la extenuación aquello que en economía se conoce como la “Reserva Fraccionaria” que deben respetar los bancos, la escasamente importante cantidad de 100 millones de euros diarios.

España va tan bien, que como en ella ha encontrado el gobierno la nada despreciable suma de 47.854.040 millones de idiotas, todas las triquiñuelas (por no decir una palabra mucho más descriptiva), que lleve a cabo tanto éste como el capital serán debidamente subvenidas por los leales súbditos del reino.

España va tan bien, que a cada españolito se nos ha endilgado una deuda que en el tercer trimestre de 2015 ascendía a 22.875 euros. Y esto, sin haber tenido que reconocer con nuestra firma el montante con el que nos hemos endeudado. Son cosas de la democracia “representativa”

Comoquiera que a pesar de que sobre los efectos devastadores de la Deuda se ha escrito hasta la saciedad; y hasta la saciedad se ha defendido (sin hacer concesiones sobre ciertos aspectos de su naturaleza) que hemos de hacer honor a “nuestros” compromisos, someto a vuestra consideración unos párrafos que figuran en un artículo de la anteriormente mencionada bitácora. Dice lo siguiente:

Una vez que han sido someramente contempladas las razones por las cuales las obligaciones con las que nos determina la existencia de una Deuda que ha sido financiada tanto por un capital improductivo como por la creación de un dinero bancario derivado de la desregulación de los coeficientes de caja de los bancos, hemos de establecer las formas con las que a través del control de la masa monetaria podamos impedir la desposición que se genera a través de una avenida de medios de cambio virtuales que no se corresponden con el valor real de los bienes y servicios existentes; un aluvión que hunde sus raíces en la utilización de un cúmulo de agregados monetarios que en función de una representatividad fundamentada en humo, ocasiona que aquéllos que los han creado, lleven a cabo una desposesión de los que viéndose obligados a tener que aceptar su validez, han de pagar unos intereses por una utilización cimentada en la urdimbre de unos apuntes bancarios.

Pero es que además ocurre que con independencia de las obligaciones con las que nos hipoteca esta Deuda, con esta avenida no sólo se engendra una inflación que en primera instancia afecta tanto al poder adquisitivo de los asalariados como al valor de los activos físicos de cualquier economía. Accesoriamente y como consecuencia de la tendencia a ser utilizada en operaciones financieras más rentables que la tasa de ganancia obtenida por la inversión productiva, a través de la reducción de la cuantía que debería ser invertida en este sector se genera un efecto contrario al que anteriormente denominamos como inflacionario. Y es que como segunda instancia, al disminuir la velocidad de rotación del dinero relacionada con el sector productivo (una reducción que no solo afecta a la oferta sino al mismo tiempo a la demanda), este sector, al menguar su actividad ha de tender a reducir sus gravosos apalancamientos. Con lo cual, al estar reintegrándose a los acreedores de esos medios de cambio virtuales una parte substancial de los que se habían venido empleando en el sector de la producción y del consumo, esta tendencia se traduce en lo que conocemos como deflación por deuda. Una deflación que estando ocasionada por la existencia de esta Deuda, tanto los ilustres personajes que están gobernándonos como la ilustre camarilla que contribuye a su esplendor, nos informan que podremos superarla si prevaleciendo sobre los factores que nos están condicionando, asumimos la obligatoriedad que representa aquello que la ha ocasionado.

Esta es la alternativa que nos vendieron, que siguen vendiéndonos y estamos padeciendo. Pagar en intereses lo que otros crearon de la nada. Pagar recurriendo a recortes y privatizaciones. Incluso llevando a cabo una reforma de la Constitución. Todo ello aunado a una legislación laboral tan canallesca como las mentes de los que las gestaron. Y en función de la necesidad de seguir endeudándonos como consecuencia de la estructura de un modelo económico en el que los beneficios se los reparten exlusivamente los de arriba, asegurar un negro futuro a nuestros descendientes.

A mi entender hemos de concienciarnos que para superar las canalladas de este modelo tendremos que llevar a cabo una profunda transformación del mismo. Una transformación que como primera providencia habrá de requerir el diseño de una banca pública que al estar comprometida de manera exclusiva con el proceso productivo deje para la privada lo que ha venido siendo su mayor fuente de ingresos. Una transformación que (ante la evidencia del poder que el capitalismo ejerce sobre las políticas económicas y administrativas que practican los gobiernos) para materializarla, será preciso incluso modificar las estructuras que conforman el Estado. Y esto, a tenor de lo espurio de una representatividad que al no ser consubstancial con los derechos y deberes que han de asistir a la ciudadanía, cuestiona las estructuras de una Administración que ha sido conformada en muchas ocasiones en contra de los derechos y deberes de los ciudadanos.



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España va bien

España va bienPostado por degregorio mié, enero 20, 2016 01:11:12
2015+1 El año del cambio

España va bien (I)

Creo recordar que el personaje que nos ilustró con esta frase fue el mismo que nos aseguró lo mal que iba Irak; el que nos informó sobre la existencia comprobada en este país de armas de destrucción masiva; el que aún hoy día sigue sin retractarse de su infamia; y el que continua acusando a sus prosélitos desde un púlpito como la Faes, en función de que es preciso actuar de una manera más enérgica para acallar a esos insurgentes que están apareciendo por doquier. Se ha quitado el bigotito, pero aunque ya no manda tropas, sigue siendo el personaje que hizo posible la burbuja que nos ha estallado entre las manos; el que antes de rasurárselo dejó atada y bien atada la política socio-económica que ante un notario se debería llevar a cabo para que España siguiera yendo bien.

Fue el alma que a través de los resultados de esa atadura consiguió perpetuar el espectro y el hedor que en la noche de los tiempos acompaña al capitalismo. Porque ¿qué otra cosa puede ser una entelequia que identificada con unas minorías que están negando el ser o no ser, al igual que lo que atormentó a un príncipe de Dinamarca, asedia a los que, ante el asesinato de los derechos divinos y humanos se preguntan cómo exorcizarla? ¿Qué es lo que será preciso hacer para que lo que ocurrió en Elsinor (que en sus formas de estupro violencia y asesinato personifican las infamias con las que se le han dado forma al capitalismo), no tenga que resolverse en una tragedia? Porque ¿no resulta ser como un antecedente de ésta -sin especificar quienes son los que perciben los incrementos de riqueza que con respecto al PIB tan enfáticamente pregonan los que tienen en sus manos las cuerda de atar-, lo que actualmente está ocurriendo? ¿No constituye una antecedente que como consecuente nos está llevando a que lo que verdaderamente se ha incrementado ha sido las diferencias que nos muestra el índice Gini? Si no fuera por lo que tiene de histriónico, ¿no resulta una tragedia tener que vivir conviviendo con una cuadrilla, que con independencia de las exigencias de su honorable presidente, se ha convertido en la camada más prometedora de esta infame Europa? ¿No resulta patético que habiendo ignorado todas las demandas de la Oposición, demande a ésta un consenso para salvar a España? ¿No ha sido la política económica que se deriva de las contradicciones del capitalismo la que está en la base de lo que nos está ocurriendo? ¿A que España pretendéis salvar? ¿A la de aquéllos que tratan de seguir perpetuándose? Porque lo peor del capitalismo no es, con ser mucho, lo que hasta ahora éste ha llevado a cabo. Lo peor es lo que está obligado a hacer para que, como un zombi, pueda seguir incidiendo en lo que haya de ser o no ser en los demás. Y este “haya” no le lleve al lugar de donde nunca debería haber salido.



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