2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

La rebelión de las masas

La rebelión de las masasPostado por degregorio dom, enero 24, 2016 18:46:06

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¿La rebelión de las masas?

Hoy, 8 de mayo del 2015, cuando me disponía a rediseñar una vieja y recurrente metodología a través de la cual hacer que sea el pueblo el que establezca lo que haya de ser su propio destino, acabo de leer las encuestas que vaticinan quiénes serán aquéllos que en las municipales y autonómicas (como un prolegómeno de lo que haya de ocurrir en la generales) rijan nuestras comunidades. Ahora, cuando veo los resultados de la intención de voto de los que creemos encontrarnos por encima de los animales, me pregunto si este comportamiento ha sido fruto de esa facultad en la que debería fundamentarse el sostenimiento de esta opinión, o si por el contrario no deja de ser más que una manifestación, que recusando dicha facultad, se acomoda a hacer uso una disposición de naturaleza darwinianamente evolutiva. Ahora, cuando observo que la corrupción que ha podrido las posibles esencias que pudieran haber existido en los partidos de todos los colores no afecta para nada las decisiones que el pueblo haya de ejercer, empiezo a dudar que en ese pueblo pueda enraizar la semilla que le lleve a rechazar lo que en función de esa supuesta capacidad de razonar tendría que motivarle para que no se comportara como un hato.

El tratar de evidenciar la estupidez es tarea harto difícil. Es casi tan difícil como intentar salir indemne de esta pretensión. Sin embargo el objetivo que estamos obligados a alcanzar supera todas las recriminaciones que por hacer patente lo evidente es preciso afrontar. Solemos aceptar con cierta tolerancia y reconocimiento una discapacidad físiológica; sin embargo, en lo que se refiere a cosas de la mente rechazamos aquellas discapacidades que pudieran afectar a esa facultad con la que potencialmente podríamos elaborar este rechazo. Poner en entredicho nuestra propia capacidad de valorar, y sobre todo concienciar a aquéllos que a tenor de la existencia de este rechazo no están dispuestos a cuestionarla es extremadamente ingrato.

¿Habéis observado como esos que dicen están gobernándonos califican al pueblo de sabio cuando en realidad lo consideran como una masa amorfa que suelen amoldar hasta la estupidez?


Una muestra de la identificación de la piel negra con la sangre azul

La mayor parte de los seres humanos estamos capacitados para hacer uso de nuestro potencial intelectivo. Lo que ocurre, y es por eso por lo que, los que haciendo uso de él verdaderamente lo practican, nos dicen lo sabio que es el pueblo, a diferencia de éstos, el pueblo, como una entidad impersonal de naturaleza gregaria en la que se prefiere dejarse llevar que obligarse a hacer uso de su capacidad intelectiva, se desenvuelve en un profundo vacío; un vacío que carente de una voluntad de análisis es aprovechado por los que Ortega definió como el gobierno de los excelentes, es rellenado con toda la basura que es capaz de producir los que pretenden mantenerse en el podio.

¿Cómo se desarrolla la conducta de esos que tratan de formarnos a su forma desde elevados y purpúreos púlpitos calificándose como pastores, cuando, con independencia de contemplarnos como ovejas, salvando las distancias que concurren entre el dicho y el hecho no comparten su olor?



Plano de la choza de un pastor

¿Somos conscientes que como consecuencia del esfuerzo que exige relacionarnos mentalmente con aquello que estamos haciendo, la mayor parte de nuestras actividades las materializamos de una forma mecánica? En consecuencia ¿cómo nos va a ser dable superar las arbitrariedades y disposiciones de unas élites que habiendo introyectado en nuestras mentes a través de los más variados artificios la validez de su metodología, tenemos que hacer el esfuerzo supremo de hacer uso de una capacidad de análisis que no estamos acostumbrados a emplear? ¿Somos conscientes (aunque para la mayor parte de los mediatizados sea demasiado pedirle), que nos han convertido en autómatas?

Todo lo cual me lleva a una situación tremendamente incómoda. Y no lo digo por los improperios con los que me habrán de obsequiar. Lo digo porque si ante la necesidad de tener que forjar una metodología a través de la cual sea el pueblo el que diseñe lo que haya de su ser su destino, advertimos que aquél, en función de su abulia se encuentra maniatado por aquéllos que piensan por él, en función de la emotividad con la que el pueblo reacciona cuando es consciente de la utilización que es objeto se manifiesta de una forma violenta, el tratar de encauzar de una manera inteligente lo que con esta concienciación se pretenda conseguir constituye una tarea ímproba. Y esto, en función de la reacción simpático primitiva que tan concluyentemente nos mostró L.S.Vygotski en su obra “El desarrollo de los procesos psicológicos superiores” El pueblo puede ser tan maleable como violento; tan sumiso como heroico. Esto lo saben bien los que tratan de hacer uso de él. Y es por ello por lo que estando de acuerdo con la mayor parte de las exposiciones que hizo Ortega en su obra “La Rebelión de las Masas” debido a los subjetivismos y el control subliminal y material con los que el Poder suele impartir sus mandatos, ese selecto grupo de los ”excelentes”, es el que ha venido utilizando, y con esta utilización, justificada la procedencia del título con el que se intituló esta obra.

En concordancia con lo expuesto sólo voy a transcribir algunos pasajes que figuran en algunos de los artículos que con anterioridad he publicado.

“Una comunidad vertebrada (a diferencia de aquélla invertebrada a la que Ortega le adscribió como singularidad la de no contar entre sus filas con unas minorías selectas) sólo puede ser la que, a través del concierto y del entendimiento entre sus componentes, lo que haya de ir engarzando su espinazo sea gestado en concordancia con las necesidades y las iniciativas de sus miembros. Las excelencias son el destello que surge del chisquero; pero para que este chisque pueda llegar a alumbrar se necesitan unas manos, que materialicen lo que con la colaboración del chisque sea posible conseguir. Su prevalencia siempre deberá estar determinada por la representatividad que democráticamente tenga que ostentar la mayoría. Aprecio que es preciso el concurso de un organismo que legisle y mande ejecutar los conciertos que se hayan podido alcanzar en el conjunto de las asambleas. Pero sólo como una entidad que pondere y que tamice las conclusiones depuradas en las mismas y que a su vez esté ponderada y tamizada por éstas. En este contexto disiento sobre el principio de división de poderes, tal como Montesquieu lo interpretó. La independencia de los poderes tenemos que asumirla como necesaria cuando constituya una función de relación entre poderes que estén representando de manera directa la voluntad del pueblo; cuando estos poderes se hayan alcanzado a través de una representación en la que no puede concurrir la existencia de una independencia entre éstos y la ciudadanía.”

“Hemos de perseguir que el Estado sea una conformación en la que su gobierno sea llevado a cabo por aquéllos que no tengan como su único objetivo el gobernar. Hemos de perseguir que el Estado (rememorando a Webber), no sea la coacción legítima que haciendo uso de la fuerza que como Poder se ha conferido, ejerza el monopolio de la violencia. Y es que al haberlo permitido, hemos consolidado la tiranía de los que se consideran excelentes.”

“De la misma manera que las pasiones que se suscitan en las masas acostumbran degenerar en un caos generalizado, las subjetividades de los excelentes (en contraposición a Ortega), la mayor parte de las veces no hacen más que racionalizar la vigencia de la degeneración racionalmente subjetivada.”

“Una democracia real no es un plato de buen gusto para aquéllos que se consideran superiores. Una democracia real, debido a que en ella se ha de sintetizar una voluntad general, ha de ser estructurada a través de una ponderación y un compromiso por parte de la generalidad; una ponderación y un compromiso que estarían condicionando las megalomanías de los excelentes. Yo opino que lo que haya de ser, lo han de decidir aquéllos que tengan que sufrirlo o disfrutarlo. No unas excelencias que se lo hayan de dar hecho. A mi entender, las funciones que estas excelencias deberán desarrollar, se tendrán que ceñir a mostrarnos la procedencia o en su caso inconveniencias que se pudieran derivar de los supuestos contemplados por la ciudadanía; y una vez decantado y asumido lo que se hubiera considerado como más aconsejable, dejar que sea la ciudadanía la que emita la palabra.”





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