2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

Rememorando a Orwell

Rememorando a OrwellPostado por degregorio jue, enero 28, 2016 01:39:56
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REMEMORANDO A ORWELL

Como podemos ver por el lenguaje hasta ahora utilizado por todos los políticos, su contenido está exclusivamente dirigido a hacer un lavado de cerebro a la mayor parte de la ciudadanía a través de medias verdades y una manipulación de la otra mitad de lo que hubiera de ser considerado como verdadero.. Y lo más horripilante es que con este lenguaje se ha llegado a forjar un modelo en el que su carácter más representativo es su completa vaciedad de contenido; un espacio perfectamente utilizable para a través del “coma pienso y no piense”, introducir en él lo que en función de aquellas medias verdades interesara grabar en las mentes de los ciudadanos.

Germán Gorraiz López, en su artículo “Hacia el Mayo del 68” decía lo siguiente;

“Zbigniew Brzinski aboga por el control de la población a través de la manipulación cibernética por parte de una élite” Afirma que “la era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada. Sin las restricciones de los valores tradicionales. Por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal. Archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades” Algo que ya está siendo implementado a través del Programa Prism y el Programa Spyon de la NASA”

Estamos asistiendo a la actualización de aquella precognición que Orwell plasmó en su novela 1984. La de una sociedad sometida por parte de las élites a una vigilancia de naturaleza subjetiva; cautiva de una propaganda alienante que le imposibilita pensar libremente; constantemente alimentada con soflamas favorables al Partido, así como alentada a denunciar a los que no compartan los principios que se fueron cincelando en el inconsciente de los ciudadanos.

Hay una frase muy significativa en esta obra:

“A los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”

Seríamos los Deltas y Epsilons que Aldous Huxley nos dio a conocer en “Un mundo feliz”.

Esto es lo que nos espera si no recordamos aquello de “primero se llevaron a …, pero no me importó, porque yo no era...”.

Exceptuando el Capital, todos estamos fichados. Lo que decimos, lo que pensamos y escribimos; donde estamos, y en función de lo que hicimos, no sólo hasta donde estuvimos, sino incluso hacia donde marchamos.

Es preciso luchar contra lo que, si permanecemos estúpidamente idiotizados con el pan imprescindible y el circo mediático, nos está convirtiendo en marionetas. No podemos impedir el control, porque en una sociedad y en una economía en la que la tecnología es fundamental para su desarrollo, es imposible hacer uso del ábaco; pero sí podemos conseguir que ese control afecte a los que, al estar ejerciéndolo han cuidado (al menos hasta ahora), que éste no les alcance a ellos.

A mi entender, hemos de ser partícipes en la elaboración de ese control. Hemos de dejar de comportarnos como meros operadores de su funcionamiento. Hemos de participar en la conformación de su estructura material, al objeto de que ese control esté al servicio de la generalidad. Para lo cual, entre otras cosas, será necesario que los medios de cambio que tengamos que utilizar estén estrechamente identificados con aquéllos que estén ostentándolos.

Sé que habrá muchos que pretenderán justificar con argumentos lo que no sería más que una justificación interesada; al igual que habrán otros que en el más injustificable de los casos, tratarán que sea el tiempo el que resuelva los problemas. Mas el tiempo no resuelve nada. Somos nosotros, en nuestro devenir los que hacemos que nada sea eterno en el tiempo. De momento, lo que estamos viendo es que a través de la tecnología el velo está siendo rasgado.



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