2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

España:Un país enfermo

España:Un país enfermoPostado por degregorio mar, junio 28, 2016 11:47:50

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Es lo que le ocurría en el descrito por H, G, Wells en su obra “La máquina del tiempo”. En el transcurso de éste, y como consecuencia de la mejora de un bienestar relativo debido a las consecuciones del progreso, en el país que imaginó había llegado a conformarse una generación que por tenerlo todo prácticamente había perdido su capacidad de poner en cuestión la representatividad de lo alcanzado. Es lo que le ocurrió a los Alois y a los que llenan sus vidas con los videos-juegos, el botellón, los porros, la independencia con la que asumen sus dependencias hacia sus progenitores y el temor que éstos sienten ante una situación que ya no pueden transformar. Es lo que les ocurre a aquéllos que piensan que el Morlock nunca va a llamar a su puerta para informarles que tanto ésta como lo que tras ella haya ya no les pertenece. Porque aquél que no lucha por conseguir y comandar sobre aquello que está disfrutando no tiene nada más que lo que el Morlock le permite mantener. Con singulares diferencias es lo que les ha ocurrido a los cientos de miles de empresarios y propietarios de vivienda por no enfrentarse esta sociedad de una manera decidida a lo que el monstruo ha forjado y denominado como financiarización. Una ingeniería financiera que ha creado unos activos totalmente inexistentes que han generado la existencia de una demanda de intereses que son completamente extraños a la naturaleza de lo que no son más que apuntes contables y creación de un dinero fiat. Y todo esto, habiéndolo llevado a cabo el monstruo con la colaboración aquéllos que hemos elegido como “representantes” no ha servido para que los actuales Alois lleguen a darse cuenta que están siendo utilizados como presas. Dionisio es muy querido por aquéllos que sin prestar atención a las artes y a la poesía acostumbran evocarlo en una versión que como la romana lo identificaba con la libertad que es posible alcanzar en un estado en el que la responsabilidad se ha diluido en la total indiferencia. Cuando los que habitamos en este país admitimos la continuidad de un modelo que nos está determinando como piezas de un rompecabezas al servicio de .los poderosos y aceptamos como unas contingencias simplemente accesorias los recortes, la corrupción, aquello de “yo tengo billetes para asar una vaca”, la jefatura de un presidente del gobierno que acuñó la frase “Luís, sé fuerte” (y que reelegido, es acompañado por una turba de seguidores caracterizados por lo que L.S. Vygoski definió como “inducción simpático primitiva” este país, por no estar acostumbrado a utilizarla, ha perdido su capacidad de razonar. A este respecto y más allá de lo que representa esta “inducción”, es degradante constatar el incremento de los congresistas elegidos en estos comicios por Valencia.

Puede que en este país de los Alois y de los Morlocks exista un porcentaje de personas (que especulando podría llegar a ser un 30% de la población), que disponiendo de un patrimonio y unas rentas, ante las soflamas “que vienen los rojos” haya decidido que éstas no se pueden poner en peligro. Pero ante los que nada tienen, el peligro ya está ahí. Existe el hecho de que ese 30% tendría que dar cuenta de donde provienen; qué es lo que cotizan y qué es lo que justifican ante una posible acumulación de su patrimonio.

el incremento de los que no encuentran un trabajo se haya convertido en una constante. ¿Qué es lo que en la ausencia de una justificación representa un incremento de dicho patrimonio cuando en un modelo en el que éste se ha fraguado las diferencias entre pobres y ricos (como nos muestra el índice Gini y las informaciones provenientes de Oxfam y Cáritas) son cada vez mayores? Y sobre todo ¿cuáles son las razones que avalan al 70% restante cuando éstos ni siquiera cuentan como Alois?

Lo cual me lleva nuevamente al hecho de que lo que como objetivo pretendamos alcanzar a través de nuestro voto no podemos dejarlo al albur de una representatividad que los interesados se encargan de alcanzar a través de un proceso electoral que más que una parodia constituye un drama. Porque las formas con las que votamos constituyen un atentado al intelecto; unas formas que nos vienen a mostrar que no somos más que cosas en manos de los que solicitan nuestro voto.

Para salir de esta situación no nos es dable contemporizar con las ofertas que como restitución de los derechos perdidos nos pueda proponer la Derecha. ¿O es que quizás no recordamos cuales fueron las consecuciones que perdió la Izquierda con la llegada del neoliberalismo? La Derecha detenta el Poder. El económico, el disuasorio, el jurídico, el mediático y exceptuando pequeñas células pensantes, hasta el eclesiástico. Y es a tenor de estos poderes por lo que cuenta con medios suficientes para que una pequeña fracción de ese 30% (es decir, los que verdaderamente detentan el Poder) determine no sólo lo que haya de ser sino incluso la manera con la que este haya, haya de ser modelado. Recurriendo al miedo, la mentira, las promesas, los obstáculos (por ejemplo, imposibilitando el ejercicio de votar a los que tuvieron que emigrar), utilizando a los discapacitados, con la ayuda de una iglesia en la que sólo caben las doctrinas de los adoctrinados), y sobre todo, intentando diseñar una cultura que no ponga en peligro la estabilidad que sólo a ellos los mantiene estabilizados. Para salir de esta situación es necesario hacer uso del cerebro. Impugnar de una manera racional lo establecido. Y desde luego, como ya he manifestado en otros artículos, en nuestras manos existen suficientes elementos con los que llevar a cabo esta función. Entre ellos el hecho de que lo que el capitalismo tiene es lo que existe; pero lo que haya de existir lo tenemos que crear nosotros.

Hoy he leído un comentario que decía:

Sí, soy un mal perdedor. Creo que tengo motivos para estar disgustado. Quería un país mejor. Y lo quería no solo por mí, por mi familia y mis amigos. También por aquellos que me rodean. Por vivir en un lugar con dignidad, con orgullo, con ganas de mejorar, de aprender, de ser más justo y solidario. Con ganas de crecer como sociedad. De creer en los servicios públicos, en la educación y la sanidad, en los servicios sociales. De no tener que volver a soportar un partido al que la Guardia Civil definió “organización criminal” y “asociación para delinquir” Quiero un mundo mejor para todos. Y dos partidos que han demostrado en infinitas ocasiones su torpeza, su podredumbre, su codicia, no van a hacer nada por conseguirlo.

No recuerdo quien fue su autor; pero desde luego sabía lo que decía.



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