2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

Una comunidad de zombis

Una comunidad de zombisPostado por degregorio dom, agosto 23, 2015 17:45:25
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NOS HAN CONVERTIDO EN UNA COMUNIDAD DE ZOMBIS

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A pesar de la complacencia con la que los lacayos del capitalismo habrán de acoger la opinión de Marx, según la cual la historia humana es una progresión lineal hacia la igualdad y la moralidad, han sido muchas las personas que siendo seguidores de este autor la han recusado. Han sido muchos los que previeron que en el desarrollo seguido a lo largo de esa progresión lineal concurrieron conquistas científicas y tecnológicas que al haber sido puestas al servicio del Poder, con independencia de su indudable representatividad en el ámbito de la economía, han constituido medios con los que el Capital ha prostituido tato la cultura, como la sociedad a las que aquella economía debería estar al servicio. Aunque quizás, lo que les ha ocurrido a éstos es que, al igual que está acaeciendo con la consumación de sus predicciones relativas al fin del capitalismo, hay que darle tiempo al tiempo. A fin de cuentas, encontrar una fórmula con la que contrarrestar nuestras tendencias subjetivas en una conformación global, es una tarea lo suficientemente compleja como para que, sorteando las respuestas que el capital ha venido materializando, podamos superarlas con la prontitud que fuera dable desear. Respuestas que se hacen patentes cuando observamos las formas con las que desde el Poder nos están abduciendo; cuando sin darnos cuentas estamos asumiendo una cultura, una economía y un modelo de sociedad que al convertirnos en auténticos zombis permite al capital perpetuar las diferencias que le han venido manteniendo en la cúspide. Un Capital que ha procurado mantener nuestras mentes en un estado vegetativo dándoles medios y programaciones que no requieran su utilización. Por una parte, una televisión basura en la que la vaciedad y las obscenidades reemplacen tanto el esfuerzo como la necesidad de ostentar y desarrollar unos valores; por otro, encauzando la potencial agresividad de los individuos a través de una amplia variedad de espectáculos circenses que al proveerles de una identidad de grupo se resuelva en enfrentamientos que no cuestionen la vigencia del Poder. Y si esto no fuera suficiente, haciendo uso de un poder represivo que al habernos sido imbuido que no puede ser en principio cuestionado, al imponerse por la fuerza, no sólo contradice las razones en las que se basa esta inculcación; es completamente incompatible con los más cardinales fundamentos del Derecho; así como contrario a la representatividad que subjetivamente se han arrogado los gobiernos.

Con la incapacidad de cuestionar la situación a la que hemos llegado, el Poder ha encontrado la manera no solo de perpetuarse; ha elaborado una serie de normas y razonamientos a través de los cuales esta perpetuación marchamo de la estabilidad. Con la utilización de unos medios de difusión que en la ausencia de una propensión a utilizar nuestros cerebros modelan nuestras opiniones, ha conseguido que a través de una suerte de celestinas de los abductores se cuestione y se condene las disensiones que se pudieran producir como consecuencia de nuestra capacidad de razonar. Ha conseguido conformar una colectividad totalmente a-cultural y a-social. Según John Holloway “como moscas atrapadas en una red de relaciones sociales que están más allá de nuestro control, sólo podemos tratar de liberamos cortando los hilos que nos aprisionan.

En un magnífico artículo de Pedro Luís Angosto, titulado "Los devastadores efectos del analfabetismo programado”, este autor expone que: “hoy por hoy, la televisión ocupa, más que nunca, un papel fundamental en el proceso programado de analfabetización, contribuyendo de modo fehaciente a matar el pensamiento propio y el espíritu crítico de la ciudadanía. Pese a constatar que el 90% de los contenidos de las televisiones públicas y privadas son pura basura consumida a diario por millones de personas, a ningún gobierno se le ha ocurrido retirarlas por la pésima calidad de sus contenidos.” Hemos llegado a un punto en el que lo que prima son las excelencias de “El Buscón” ; descendiente de un barbero ladrón y una consorte dada en engañar a los incautos consentidos. Hemos alcanzado un estadio en el que los que leemos El Buscón para sacar conclusiones, constatamos en toda su crudeza aquella frase de Jiddu Krishnamurti según la cual “No es saludable estar adaptado a una sociedad completamente enferma”



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