2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

El Norte está en el Norte

El Norte está en el NortePostado por degregorio dom, julio 03, 2016 10:09:52


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Leyendo el artículo de Andrés Piqueras “Los límites de Laclau…” me he encontrado con una serie de similitudes a las que ya hice referencia en el que edité en mi bitácora bajo el título “La Unidad Popular” (en la busca de una unidad con la que superar el síndrome que padecen las izquierdas). Entre éstas podemos citar las siguientes:

La cultura delegativa es inherente al sistema capitalista. Éste quiere individuos aislados que permuten el hacer por el delegar (que hagan otros). La forma clásica de cooptación del Sistema es incorporar la contestación social a lo institucional, a lo delegativo, a lo representativo. Inundar de dinero a quienes accedan a esa representación, repartir cargos, jefaturas, direcciones. Alto manejo de fondos, poderes, decisiones sobre otros…

Con lo cual se establece un proceso para controlar y apoderarse de aquellos que les ha de permitir la manipulación de esta delegación. De los votos. El que la emisión de éstos no se corresponda con lo que debería ser una Voluntad General es irrelevante. Ya se encargarán los beneficiarios de esta representatividad de que esta Voluntad sea manipulada a través de los medios de comunicación: que no se materialice a través de una racionalización de lo que haya de ser emitido. Para ello disponen de una serie de elementos con los que, desnaturalizando la capacidad de razonar, configurar lo que tendrían que ser sus objetivos. Entre ellos tenemos la catequización de los ingenuos y la reafirmación de los discípulos. Y para ello cuentan con el espíritu de Goebbles; con la mentira y con el miedo mil veces repetidos; con las promesas que no siendo, con toda certeza habrán de ser; con un equipo bien entrenado y bien pagado que ha de interpretar lo que los individuos, por si mismos (en el supuesto de que lo hubieran intentado) deberían racionalmente haber interpretado. Todo en sí mismo es un proceso de delegación. En este contexto, aquella Voluntad no puede encontrase al servicio de la Generalidad. Ésta ha sido transubstanciada en una suma de singularidades que en función del proceso al que se encuentra sometida sólo expresan la de aquéllos que la implementaron. Un proceso en el que como consecuencia de la representatividad que nosotros mismos le hemos otorgado, permite la existencia de los privilegios fiscales, la corrupción, las puertas giratorias, lo que se esconde tras la Deuda Pública y la supeditación con la que los gobiernos se pliegan a los intereses del Capital,. A este respecto sugiero la lectura del artículo ¿La revolución de las masas?, inserto en la bitácora degregorio.unaeconomiasocial.es

A tenor de lo que ha sido expuesto, humildemente discrepo con lo que expone este autor cuando dice:

Para funcionar en lo institucional se necesita no sólo canalizar las energías sociales hacia la micro-política, sino succionar a los elementos más destacados de la movilización social, esto es, absorber cuadros, reclutar líderes, atraer personas organizadas. Y eso significa descabezar y desarticular movimientos.

Y lo cuestiono porque con ello estaríamos conformando otra estructura que representando la Voluntad General de los ciudadanos estaría conculcando los principios que se recogen en la democracia. Ya tenemos experiencias que nos muestran los resultados alcanzados por las subjetividades de las élites. Tanto de izquierda como de derecha. Es el pueblo el que a través de una decantación de sus necesidades y proyectos, llevados a cabo de manera impersonal en unas Asambleas de Base (posteriormente analizadas y universalizadas en unas Asambleas de Notables que estarían depurando lo que hubiera de ser reglamentado por una Asamblea Legislativa) configurara la estructura y el desarrollo de nuestra sociedad.

Cuando este autor nos dice que “Laclau nos muestra sus límites en América Latina donde los procesos populistas no dan más de sí ante un cambio de coyuntura económica internacional” nos está diciendo dos cosas: La primera, que debido a que el Capital detenta los medios de producción, está determinando lo que hayan de ser los procesos emancipadores que se tengan que seguir para eliminar sus ingerencias). Es cierto que los obreros, como fuerzas productoras podrán ejercer una cierta coacción en dichos procesos, pero que aunque a través de luchas de trincheras les es dable conseguir eventuales situaciones que podrían contemplarse como conquistas, lo cierto es que estas consecuciones no nos sacan de la fosa en la que se encuentran inmersas nuestras dependencias. Ya que en función de nuestro desvalimiento, el Capital nos fuerza a tener que volver una y otra vez a entregarlas. La segunda, que si en función de estas dependencias, los que estamos abajo (que somos la gran mayoría), tenemos que forjar un frente común, no podemos hacerlo a través de los enfrentamientos que desde siempre caracterizaron a la Izquierda, sino a través de un proceso integrador coordinado a través del ejercicio concensuado de nuestra capacidad de razonar. Después de haber visto los resultados obtenidos con una unión contra natura como la que pretendió llevar a cabo el PSOE con CIUDADANOS que nos muestra los por qué seguimos confinados en nuestras trincheras ¿para justificar el desenlace es procedente culpar a PODEMOS de lo que tendría que ser considerado como inaceptable? ¿No es comprensible que con independencia de las rivalidades que concurren entre estos dos partidos, la prepotencia que engendró un “pitufo gruñón y el viraje transversal socialdemócrata haya cristalizado en una pérdida de más de un millón de votos?

En España, como nos muestra las conductas del partido podrido, la Transición dejó intacta la estructura franquista. Como dice el autor: “La derecha y la ultraderecha españolas se forjaron en medio siglo de brutal dictadura, llevan votando juntas desde el franquismo y son fieles al PP (aunque les repatee) por más atrocidades, corrupciones y latrocinios que cometa: entre 10 y 11 millones de votos asegurados (tampoco más) de gente que prefiere la barbarie antes de que “entren los rojos” en el Gobierno” se ha metabolizado que las desastrosas y delictivas políticas de Estado con las que el comunismo tuvo que hacerle frente a la depredación capitalista justifica y avala la improcedencia de que podamos conformar un cambio. Instituye una impregnación que nos viene a mostrar la irracionalidad que concurre en la emisión de un voto que no ha sido elaborado como la resulta de un análisis concensuado que se materialice como una Voluntad General. Y en esta circunstancia, el votante no constituye más que la capacidad de emitir un voto. El Poder ha secuestrado nuestra capacidad de análisis.

Como expongo en el artículo “La Unidad Popular”

La razón que justifica la permanente derrota de la Izquierda está fundamentada en que mientras que el único objetivo que verdaderamente persigue la derecha es el de la obtención del beneficio utilizando todo lo que ha conseguido en la perpetuación de dicha obtención (un proceso que está completamente subjetivizado y que en consecuencia se manifiesta como una substantividad perfectamente definida), el que mueve a la Izquierda, se desenvuelve en lo que Rousseau denominó como Voluntad General; y en consecuencia, sólo puede plasmarse como el resultado de un consenso que al precisar la anuencia de un indeterminado número de personas, se encuentra sometido a unas disidencias que condicionan el objetivo a perseguir. La Izquierda, exceptuando aquélla que debido a una opresión desmedida recusa toda medida racional persiguiendo este objetivo a través de una revolución, actúa en función de algo tan incorpóreo (y consecuentemente tan amorfo) como son los ideales. No es de extrañar por tanto que para darle cuerpo a esta entelequia haya buscado constituirse como una entidad, que en función de la diversidad de puntos de vistas que necesariamente han de dimanar de aquella Voluntad Popular, lo haya hecho conformándolo como una amalgama de idearios que por su propia naturaleza son completamente independientes, y a veces contrapuestos entre sí. En este contexto, sus personalizadas diferencias rinden culto a unas identidades que le impiden ponerse de acuerdo para alcanzar el anteriormente mencionado objetivo. La Derecha sí está identificada con lo que está buscando. Y lo está porque sus objetivos nada tienen que ver con la intangibilidad de las idealizaciones. Desenvolviéndose en lo exclusivamente material (una realidad que para enmascararla necesita arroparse en la espiritualidad que tan convenientemente encuentra en las religiones), es curioso cómo ha endilgado peyorativamente a la Izquierda aquello del la dialéctica del materialismo. La Derecha (a diferencia de lo que acaece en la Izquierda) constituye un bloque cuya identidad es completamente coherente con esta identificación. La Izquierda no sólo carece de un tutor que como guía y como ejemplo configure el desarrollo de lo que hubiera de ser su privativa identidad. Se encuentra comprendida en el hábitat de una madrastra que, dueña de la casa, la mantiene cuidando un fogón que aunque sinónimo, no forma parte del hogar. La Izquierda mancha. Y mancilla porque desde tiempo inmemorial ha estado compuesta por unas entidades zafias, sucias, amorfas e incultas. Lo curioso - otra vez lo curioso -, es que cuando algunas de las entidades de esta Izquierda se han instruido; cuando – aunque en un número que se me antoja demasiado reducido – se ha iniciado la difícil tarea de hacer uso del cerebro, una disposición que por su naturaleza debería rescatarle del ostracismo en el que aquélla se encontraba, ésta sólo ha servido para tildarla de impertinente y visionaria. Ahora, los que a sí mismo han adquirido una concienciación de lo que debe de ser hecho son desestabilizadores del Sistema. Y por tanto han de ser sometidos a través de Unas Fuerzas, Unas Leyes e incluso Unos Preceptos que vulneran El Derecho y La Moral; unos sometimientos que han llevado a gran parte de la Izquierda a asumir como real lo que en los ámbitos anglosajones se conoce como TINA. “No Es Posible Otra Alternativa”

Ayer nos enteramos que tres días después de las elecciones el gobierno anuncia una nueva subida de la luz. Hoy, de que éste ha detraído del Fondo de Reserva de la Seguridad Social otros 8.700 millones de euros. En las redes sociales he leído que si el PP hubiera sido un poco más corrupto habría conseguido la mayoría absoluta. Son hechos y opiniones que imagino no contradicen los resultados que se han alcanzado en las urnas. Mañana habrá más; pero los votos ya han sido emitidos. Los que se hayan de formular en el futuro quedan en mano de quienes tengan capacidad de modelarlos.





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