2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

La penúltima huida

La huidaPostado por degregorio vie, enero 20, 2017 02:00:48

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LA PENÚLTIMA HUIDA HACIA NINGUNA PARTE (?)

Mucho es lo que se ha escrito sobre economía y mucha las mentiras con las que se ha enaltecido la realidad para mostrarnos las excelencias de un proceso que al ser puesto al servicio de una mano invisible sólo lo fue por estar ésta recubierta de basura. Mucho lo que se ha apuntado para intentar sensibilizar a la ciudadanía de que todos los gobiernos; absolutamente todos, están rebozados por la misma inmundicia de aquéllos a los que protegen. No se puede ser cómplice y al mismo tiempo pretender que lo que están haciendo lo llevan a cabo en nombre del pueblo. Hay una cita bíblica que dice "Por sus hechos los conoceréis". Lo que ocurre es que si el templo en el que ésta se produjo estaba lleno de sepulcros blanqueados, ya podéis imaginaros lo que ocurre en una sociedad en la que como consecuencia de la corrupción, el nepotismo y la desigualdad, el color de los sepulcros, en función de su hedor carece de importancia. Como exegetas y docentes de la doctrina que se genera en la existencia del dinero, como escribas y como fariseos se han trajeado con túnicas blancas tratando de ocultar que su "representatividad" no es otra cosa que es la encarnación de hasta dónde puede llegar la estupidez de los que los han elegido y los mantienen con su voto. Una estulticia que nos viene a mostrar que con la inestimable ayuda de los medios de comunicación, ni sabemos lo que verdaderamente son, ni lo que nosotros mismos somos.

No voy a hacer una relación ni de las mentiras con las que tratan de justificar sus actos, ni de las consecuencias que estos actos tendrían que procurarles. Son tan evidentes y tan numerosas, que a pesar del adoctrinamiento con el que las asumimos, existen situaciones en las que lo innegable debería producir algo más que una manifestación reprobatoria. Que es lo que impenitentemente solemos hacer. No voy a hacerlo porque como dije con anterioridad, mucho se ha escrito sobre el tema y mucha la indolencia con la que nos llevan a la cama. Voy tan solo a relatar que a la larga, el futuro de esta sociedad, conjuntamente con el de estos rufianes; así como de los mentores que proveen el burdel, los enseres y la cama, como me comprometo demostrar en este artículo, vamos a tener que convivir como si de una familia más o menos decente se tratara. Lo único que en este devenir me decepciona y temo, es que lo que haya de ser en el futuro no lo habremos conseguido en el ejercicio de nuestra hominidad y nuestros derechos. Será el resultado de un proceso que por estar podrido tendrá que encontrar la manera de modificar su desenvolvimiento. Digo que me decepciona y temo, porque lo que no se alcanza con una conquista dice mucho de la naturaleza de los que ni siquiera participaron en su consecución.

Y entretanto los promotores y arquitectos que financiaron y diseñaron este nuevo templo siguen engrosando las filas y obligando a estos execrables dominguillos a justificar y difundir que los cimientos diseñados mantienen un edificio que juzgan será eterno. Sin entender que en la cúpula de este diseño cada vez caben menos; y cada vez se mueve más la basa que tendría que sostenerlos. Porque cada vez es mayor el peso que han de sostener las espaldas. Y es que el capital ya no se conforma con exarcir una plusvalía absoluta que es la única forma de obtener un beneficio no transaccional; ni siquiera utilizando una plusvalía relativa que reduciendo el número de los expoliados, junto con la producción en cadena y la robotización aseguran la obtención de dicho beneficio. Ha superado la incapacidad de que los trabajadores no puedan consumir con sus salarios aquello que hubieran creado recurriendo al establecimiento de un consumo que a través del crédito tiene que ser pagado no se sabe cómo en el futuro. Con lo cual, al haber endeudado a la ciudadanía, con estas deudas y los intereses que con las mismas se generan, se establece una situación en la que lo que se ha subsanado en el presente hipoteca en el futuro el propio desarrollo del capitalismo.

Esto es algo que el capital conoce y aunque con reluctancia lo tiene que asumir, se encuentra maniatado por lo que como propensión conductual se encuentra implícito en sus genes. En consecuencia y en su busca de evadir lo que lo está determinando, últimamente ha recurrido a la globalización, al desplazamiento de capitales y de empresas, a tratar de justificar la necesidad de establecer un fondo de pensiones, así como, a través de un incremento masivo de acreditaciones carentes de representatividad física, seguir obteniendo unas tasas de retorno que junto con su principal sólo pueden mantenerse en la existencia de una banca corrupta que al estar respaldada por unos gobiernos de igual naturaleza garantizan el mantenimiento de lo que no es más que una estructura piramidal.

Lo que ocurre es que el capital también conoce que como consecuencia de que el valor de estas acreditaciones es muy superior a su valor real, su patrimonio esta inmerso en un proceso insostenible. Y para exorcisar esta incidencia su penúltimo recurso está siendo el de superar esta insostenibilidad eliminando la representatividad que posee el dinero físico.

Entre la multitud de datos que es dable reseñar como consecuencia de la instauración de este tipo de dinero digital se encuentran los siguientes:

a) Si con la imposición de intereses negativos al capital ocioso se favorece la inversión y consecuentemente la reactivación de la economía, con la completa digitalización del poder adquisitivo podría obligar a todos sus depositantes a tener que gastar más allá de lo que como ahorro hubieran tenido en sus cuentas. Es decir, habrían perdido su potestad para ejercer un dominio sobre aquello que económica y socialmente hubiera de pertenecerles. Sería una proyección corregida y aumentada de lo que actualmente sucede cuando en función de las facultades que a sí mismo se atribuye el Poder entra a saco en las cuentas para cobrar un impuesto una multa o una exacción. Pero esto, como podremos ver más adelante sería tan sólo un supuesto que se completaría con la concurrencia de otros factores que contemplaremos con posterioridad. Esta hipótesis no podemos asumirla como aceptable.

b) Habiéndose convertido la banca en la gestora de los fondos en ella depositados, ésta habría adquirido la potestad de impedir o cuestionar el pago de aquellas adquisiciones que el Capital que es el que (a través de la banca y los gobiernos) verdaderamente detenta el Poder, considerara procedentes. Un sueño fascista que debido a nuestra pasividad ovina lo tenemos a la vuelta de la esquina.

c) Pero lo que con mayor incidencia afectará a lo que haya de ser esta sociedad en el futuro, tanto económica como moralmente, lo tenemos en el imperio que tendrá el Capital para a través de los partícipes anteriormente mencionados hacer comunero de todos sus expolios a la mayor parte de la humanidad. Con ello me refiero a la desaparición del dinero físico. Haciendo que todas las transacciones que se hayan de efectuar sean de la misma naturaleza que lo que como patrimonio carece de representatividad fáctica. Eliminando la representatividad adquisitiva de los medios de cambio físicos y generando la utilización de unos medios digitalizados que al estar sometidos a y regulados por una personificación del capital como es la banca, a través de las manipulaciones que en ésta se llevaran a cabo se estarían superando todas las determinantes que se establecen con lo físico. Porque ¿cómo podremos mantener la medida de depósito de valor que es una de las tres funciones que han de caracterizar al dinero fiat si éste ha de estar representado por un medio digitalizado que por su utilización será virtual? ¿Qué es lo que ocurre en la actualidad cuando un banco, más allá de su efectivo en caja, concede un crédito que tiene como contrapartida en su balance exclusivamente el débito que ha contraído su acreedor? ¿No está incrementando una capacidad adquisitiva que hasta que no sea reintegrado no se corresponde con la existencia de las riquezas que esta capacidad estaría comandando? ¿No es cierto que con estas acreditaciones - a diferencia de la creación de un dinero fiat que esté relacionado con el incremento del PIN -, independientemente de sus connotaciones positivas, se está atentando contra la medida de depósito de valor que el dinero supuestamente debería tener?

Atendiendo a los argumentos que sostiene Warren Mosler; según los cuales y en total desacuerdo con la TMM postula que tanto el desempleo como la retraída demanda agregada en los EE.UU. podría superarse a través de la potestad que tiene la Resera Federal para imprimir medios de cambio de una manera ilimitada, (amén de sugerir que los tipos de interés a los que se debería financiar a la banca deberían ser de forma permanente el 0%), creo entender que en el universo de los economistas (utilizando un término empleado por Paul Samuelson) hay tantos "cranks" como desnortados hay entre los académicos y grúas existen en el muelle de Rotterdam.

Resulta incomprensible que su visión no vaya más allá del argumento de que "los impuestos no son una herramienta para pagar las deudas o incluso para hacer frente a los desembolsos corrientes, sino la palanca con la que cuenta el Estado para retirar dinero de la circulación y enfriar la demanda" Es decir, los impuestos son tan solo el antídoto con el que controlar las toxinas que se puedan haber generado en la economía debido al resultado de un proceso económico que se habría envenenado como consecuencia de un descontrol de la masa monetaria. Aunque ahora que lo pienso, si tenemos en cuenta las atribuciones que a si mismo se han dado los EE.UU. para a través de la Reserva Federal crear de la nada cuantos medios de cambio les a apetezcan, su incomprensibilidad no resulta tan, digamos exótica. Mientras que el mundo mundial siga aceptando la avenida de una moneda que es el medio de pago con el que se materializan transacciones tan importantes como las relacionadas con las fuentes de energía le acompaña no sólo la lógica, sino incluso la escolta de la fuerza. lo que ocurre es que esta ingente suma no sólo se conforma como un déficit monumental, genera toda una serie de efectos financieros que hacen que lo que se ha creado sea una parte infinitesimal de las operaciones que habiéndose gestado en algo tan etéreo como fue su génesis se ha convertido en una amenaza real.

Y es que sabiendo que la inmensa mayoría de las transacciones económicas que se llevan a cabo no intervienen los medios de cambio, a través de acreditaciones que posteriormente han forjado un entramado que las ha elevado a la enésima potencia lo que se ha transaccionado se ha prácticamente substanciándolo en unos apuntes contables.

En la base monetaria están fundamentadas todas las actividades financieras que se puedan llevar a cabo en una economía. En ella se apoya el total desarrollo las magnitudes crediticias y financieras; y si ésta se ha multiplicado por tres en los últimos diez años fehacientemente nos está demostrando que la mayor parte de estas actividades nada tienen que ver con lo que como poder adquisitivo deberían estar representando.

El problema no escapa a la representatividad que es necesario adscribirle a los medios de cambio; el problema está en que hemos hecho uso de unos artificios que sin desdecir un ápice dicha representatividad le atribuimos una facticidad per se de la que per se carecen. Y la prueba la tenemos en que todo lo que esos apuntes tratan sus detentadores de representar es infinitamente más que lo verdaderamente representan.

Si con los medios de cambio físicos que los ciudadanos utilizan en sus transacciones (así como con los coeficientes de caja con los que de alguna forma se pueden limitar los excesos) la banca en cierta forma esta supeditada a su existencia (ya que incluso con el uso de tarjetas de pago, éste supuestamente tendría que tener como contrapartida la existencia de un depósito), con unos digitalizados se habría liberado de que una parte substancial de sus actividades se vieran constreñidas por la existencia de unos depósitos.

Cuando debido a las reparaciones que los aliados le impusieron a Alemania tras la Primera Guerra Mundial el gobierno de Weimer recurrió al Papiermark (y con él, a la inviabilidad de que éste estuviera representando el valor de cambio que tuvieran las riquezas del país) se produjo la hiperinflación que todos conocemos. Lo que ocurre es que al igual que este gobierno se vio obligado (más allá de su tácita o real procedencia) a crear valor adquisitivo con el que supuestamente satisfacer las exigencias que le estaban obligando, con la creación de unos medios de cambio digitales, que por no estar determinados ni por las restricciones que les imponen unos depósitos como M1, M2 y M3, ni por un control de aquéllos que han de sufrir sus consecuencias, se estaría llevando a cabo la mayor homogeneización que fuera capaz de elucubrar cualquier persona decente. Se estaría equiparando el valor que como depósito de cambio debe caracterizar al cuasi-dinero con el valor virtual que tuviera toda la basura que atesora la banca como consecuencia de su confabulación con el capitalismo. Con lo cual todo el valor especulativo que esta simbiosis de la podredumbre habría acumulado a costa de la cofradía de creyentes que está siendo adoctrinada con las excelencias del dinero digital habría adquirido carta de naturaleza substantivada. Con esto acaecería algo parecido a lo que ocurre con la Reserva Federal norteamericana cuando con la enorme profusión de los billetes que imprime, inunda las economías de los demás estados; y con trozos de papel adquiere lo que como productos y servicios le permite su posesión de privilegio. Y esto, sin ser tenido en cuenta que con este volumen de oferta agregada (amén de la que proviene de su propia falta de competitividad (una situación que ellos mismos han generado a través del neoliberalismo y la globalización), lo que como interferencia en su propio proceso económico no pueden cubrir las empresas con salarios, lo tiene que compensar con enormes subvenciones su Administración. Unas subvenciones que aunque incrementan su deuda exterior, a diferencia de lo que ocurre en otros estados, en función de la situación de privilegio anteriormente mencionada no tiene la misma representatividad con la que a éstos les conmina. En el caso de los demás países esta situación constituiría una simbiosis que al no corresponderse con las riquezas existentes ocasionaría una tormenta inflacionaria que aunque dañosa para unos promotores que tan solo habrían sido propietarios de humo, para los que practican la fe y la esperanza, además de haberles hundido, les estaría mostrando hasta donde acostumbra llegar la estulticia del ovino. Porque lo indiscutible es que le seguirán dirigiendo hacia el hato. No sólo a través de llamadas. Cargando comisiones bancarias a nuestras actuales transacciones bancarias y eliminando gastos a aquéllas que se hacen de manera digital nos cierran y nos abren la puerta del redil. Mientras tanto unos con otros seguimos balando.


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Sin embargo hay algo más allá de lo que ha sido dicho que considero es preciso mencionar. Con ello en primer lugar me refiero a aquella cita que mencionada con anterioridad decía “a tenor de otros factores que contemplaremos con posterioridad, esta hipótesis no podemos asumirla como aceptable” Y es que si a pesar del surgimiento de una contestación que firmemente se opusiera a su implementación, tanto el capitalismo como estos malhechores se empecinaran en continuar estableciendo medidas con las que conseguir eliminar los actuales medios de cambio, a mi entender, el que dispusiera de ahorros en el lupanar bancario utilizaría sus diferentes formas de cuasi-dinero en la adquisición de bienes tangibles de un valor duradero; es decir, no empleados en un proceso económico que estuviera determinado por unas actividades y unos rendimientos que adquirieran una naturaleza digital. En segundo lugar tendríamos el hecho de que si al dinero tenemos que concederle las funciones de unidad de cuenta, depósito de valor y medio de pago, el dinero digital de un país determinado (debido a la falta de control que sobré él tendría que ejercer los afectados) carecería de representatividad en otros países. Sólo a través de la unificación mundial de todas las economías se podría superar esta mutilación en el intercambio comercial. En realidad éstos serían los únicos obstáculos que les impedirían a estos bellacos materializar sus miserables pretensiones.

Con respecto a su última huida hacia delante prefiero no manifestarme. Resultaría tan macabra que sólo podría ser producto de mentes paranoicas. ¿Qué digo mentes? Sería mejor decir estructuras en las que todo fuera estómago.





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