2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

El Proyecto

El ProyectoPostado por degregorio mié, julio 05, 2017 11:01:19


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EL PROYECTO (ll)

En función de no estar dispuestos a tolerar que desde arriba se perpetúe la subjetiva interpretación con la que se ha asumido el Derecho Positivo, a mi entender hemos de colegir que la única manera de superar las disfunciones que se generan en la distribución de las riquezas es asumiendo y estando dispuestos a afrontar la conformación y la existencia de un modelo en el que el empresario y el obrero sean la misma persona. Y con ello, no me estoy refiriendo a la proliferación de unas cooperativas, que aunque mucho más sociales que las empresas que utilizan una mano de obra asalariada, conllevan una serie de rasgos que impiden la transformación integral de este modelo de economía de mercado. Aludo a una estructura, que cohabitando, participando y respetando la que caracteriza a este mercado, segregada de éste, ejerza una forma de llevar a cabo esta distribución, como una norma de conducta que sea totalmente incompatible con la naturaleza que caracteriza, a lo que ni es modelo, ni es economía de libre mercado. Exhorto a la estructuración de una economía, en la que sus miembros, formando parte de lo que sean sus empresas, determinen lo que tanto ellos como éstas hayan de ser; en la que los beneficios que en las mismas se puedan alcanzar, no sólo sirvan para asegurar su jubilación, sino para que con ellos se garantice el porvenir de los que como nuevos miembros se hayan de incorporar a esta economía. Sugiero el establecimiento de un paradigma, en el que lo conseguido, no se utilice para generar dependencias; que lo que hayamos obtenido, en lugar de erigir mausoleos a una trascendencia con la que se busca asegurar nuestras carencias presentes y futuras, en función de que tan solo asegura la inseguridad del futuro y del presente, sirva para vivir una vida digna; una vida que siendo temporal, es completamente extraña a esa identificación con la que de una forma absurda tratamos en otros de continuarla a través de una subjetivada trascendencia,. A este respecto vuelvo a sacar a colación otro pasaje de la primera parte de la obra ¿Es posible otra economía de mercado. En él se dice lo siguiente:

"El origen de todos los males que en lo social aquejan al mundo se encuentra en esa propensión de la que todos somos víctimas. En detentar, en arrancar y disfrutar lo deseado de quien pudiera real o potencialmente poseerlo. Una tendencia que podemos encontrarla en la explotación, en la apropiación, en el engaño, en la estafa, en la violación, en el robo y hasta en la enseñanza y el adoctrinamiento interesado."

"Parece por tanto natural, como ya hemos señalado, que para evitar que esta constante agresión pueda producirse, no basta con un decálogo, con una educación, ni con un buen corazón. Se precisa algo más tangible de lo que el hombre en sus demandas subjetivas está capacitado a utilizar. Se necesita de un control, que siendo material y estando universalmente aceptado por todos, impida que lo que haya sido establecido por consenso, pueda ser invalidado por los deseos interesados que de una forma natural tengan las singularidades."

"Para que una sociedad funcione son necesarios dos fundamentos. El primero es que exista una concienciación colectiva de cuáles son las reglas de conducta a seguir. Normas que lógicamente tienen que ir modificándose, en función de la transformación evolutiva a la que dicha sociedad se ha de ver sometida; pero que en todo momento tienen que plasmar una metodología que, fundamentada en una legislación, han de llenar de contenido las expectativas que todo ser humano tiende a considerar como esenciales. En segundo lugar, los condicionamientos físicos que como consecuencia de esta concienciación se hayan de establecer, tienen que estar completamente emancipados de la segura injerencia que sobre ellos se habrá de efectuar. Es necesaria la convicción de que esto tiene que ser así; pero asimismo se precisa que la capacidad de justificación y de transformación a las que nos puede llevar nuestro intelecto, se encuentren determinadas por unos condicionamientos que, siendo físicos, sólo sea factible modificarlos a través del consenso de la comunidad; unos impedimentos que al ser instituidos con un carácter de universalidad, se pueda poner en tela de juicio la procedencia de su establecimiento por las individualidades, pero nunca su validez en el ámbito de lo colectivo; que al igual de lo que ocurre con la existencia de una pendiente, sea enjuiciable que de vez en cuando, de acuerdo con nuestra manifiesta voluntad y asumiendo los riesgos que conlleva, podamos ascenderla a la carrera, pero que lo que es determinante, es que esta pendiente, en sí misma, constituye un condicionamiento incuestionable.

Fin de la cita

La primera vez que aprovechando la relación epistolar que con él mantenía envié hace ya varios años un ejemplar de la obra ¿Es posible otra economía de mercado? a un economista que solía participar en un programa radiofónico, recibí un escueto "el contenido de esta obra es demasiado denso". La única opinión que formuló fue tan concisa que no me extraña que no se haya involucrado desde entonces en su análisis. La que posteriormente puse en manos de un versado entendido en el tema de los números fue, aunque sintética, más consiguiente. Su opinión fue que era demasiado utópica. Pero la que más me volvió a decepcionar fue la que tras unos prolongados y prolijos contactos, facilité a otro reputado economista, cuando después de haber mantenido un personal cambio de impresiones con él; al final del cual le entregué otro ejemplar de la mencionada obra, al igual que ocurrió con aquella primera relación epistolar, de ésta y de lo que en este libro se decía nunca más se supo. Con lo cual, a mi entender, queda demostrado, que el ser humano es un ente que por naturaleza se deja llevar por la inercia; que con independencia de las objeciones que conscientemente tenga sobre la idoneidad de lo establecido, lo que ha asumido, lo contempla como una realidad incuestionable. Ante el hecho de que no esté de acuerdo con lo que esta realidad representa, su falta de fervor con el que remediarla, ha llegado a forjar en su consciente, que como es imposible luchar contra fuerzas superiores, lo que no venga dado, hay que considerarlo como utópico. Y así nos va. Aunque vemos que nos engañan una y otra vez; seguimos asumiendo lo que nos dicen unos políticos, que salvo ocasiones difícilmente constatables, están al servicio de quienes les permiten estar y repetirse en sus posaderos.

Para llegar asegurar un modelo en el que los de abajo no sean sistemáticamente utilizados, será preciso establecer como más fundamentales las siguientes premisas:

a) Ser capaces de reconducir el convencimiento que siente la mayor parte de la población, de que personalmente somos incapaces de transformar el sistema en el que estamos inmersos. Concienciarnos de que si individualizadamente estamos en manos de un sistema que conscientemente sabemos nos está utilizando, colectivamente es ese mismo sistema, el que lo podemos poner a nuestro servicio. Somos nosotros los que "somos". Los que hemos de ser lo que "sea". Y lo que ese somos y ese sea hayan de ser no puede estar determinado por lo que individualizadamente le hemos permitido a ese sistema lo que es. Necesitamos la colaboración que L.Vigotski describió como la reacción simpático-primitiva que el individuo encuentra en la masa. Se necesita seguir las premisas que se manifiestan en un artículo que como "La Unidad Popular" entre otras cosas dice lo siguiente:

Una Unidad que no puede ser la exteriorización con la que se manifiesta la turba, sino por el contrario, una unidad que sea la resulta de lo que se haya alcanzado en las distintas Asambleas a que hago referencia en los artículos “Exceptuando todas las demás” (I) y (II). Y esta Unidad, y la manera de desarrollarla constituye un principal tan inconmensurable que para sí ya quisieran tenerlo aquéllos que sólo las riquezas tienen.

Fin de la cita.

Sólo si somos capaces de ponernos de acuerdo de que sólo a través del acuerdo nos habrá de ser dable desarrollar lo que deseamos ser, podremos alcanzar los objetivos que, más allá de subjetivismos personales todos deseamos. Y es por ello por lo que, tratando de expresar lo que de una manera plástica intentamos lograr, la única manera de superar las disfunciones que se generan en la distribución de las riquezas, es (volviendo a repetir lo que manifesté en otro lugar), asumiendo y estando dispuestos a afrontar la conformación y la existencia de un modelo en el que el empresario y el obrero sean la misma persona. Para lo cual tenemos que conquistar los recursos con los que adquirir los medios de producción que nos permitan conformar un modelo económico en el que la "utilización del ser humano" haya sido excluida. En este contexto vuelvo a insertar un par de párrafos de la obra anteriormente mencionada; unos párrafos en los que habiendo sido descartado que esta conquista no podría ser alcanzada con la acumulación de las dejaciones que pudiéramos hacer a través de un tiempo de trabajo marginal, tenemos que alcanzarla por medio de un sacrificio en el consumo. Dice lo siguiente:

"Pero es que además, si en el sector productivo, los empresarios estuvieran dispuestos a permitir esos minutos de trabajo adicional, como consecuencia de una sobreproducción que no encontraría demanda, su más lógica contramedida sería la de reducir el número de sus empleados. Lo que pudieran suplementariamente percibir los más afortunados, determinaría las posibilidades laborales de otros. Se tendrían que producir enfrentamientos entre los miembros de la clase trabajadora. Y éste no podría ser el mejor caldo de cultivo en el que labrar la colaboración que precisáramos."

"Con respecto a la segunda de aquellas dos alternativas; es decir, la relativa a la dejación en el consumo, hemos de señalar que siendo nuestra potestad la de invertir el producto de nuestro trabajo en aquellas opciones que más se acomoden a nuestros necesidades, lo que no podemos aceptar es que el Capital se inmiscuya en qué tipo de consumo tendremos que llevar a cabo. Y esto en función de que en una economía de libre mercado, los capitalistas no sólo no se encuentran constreñidos por esta imposición, sino porque además, no devuelven al mercado la totalidad de los beneficios obtenidos con la plusvalía. Ya que una parte importante de los mismos sigue continuando en su poder como consecuencia de haber obtenido con ellos bienes de producción o de naturaleza permanente. En este contexto y como consecuencia de nuestra disposición a hacer uso de los bienes que hubiéramos llegado a desistir en la adquisición de aquellos medios que pudieran liberarnos, se habría de producir una reestructuración de la producción; pero esta reestructuración, a diferencia de la que hemos contemplado con anterioridad, sí sería practicable. Habría que efectuar una reconversión que en el caso que ahora nos ocupa, contaría con suficientes argumentos para que pudiera llegar a producirse."

Fin de la cita.

Con lo cual se posibilitaría una financiación con la que adquirir los bienes con los que los nuevos miembros de este nuevo modelo económico pudieran ejercer sus funciones como trabajadores y a la vez como empresarios. Algo que según se explicita en la mencionada obra sólo se puede conseguir a través de la acumulación de un ahorro en el consumo que los trabajadores aún no liberados del modelo de economía de mercado puedan proporcionar. Constituye un proyecto en el que los trabajadores estarían forjando de una manera colectiva los mismos objetivos que los que individualizadamente lograron convertires en empresarios. Y esto podemos conseguirlo sin recurrir a un Mayo del 68; que como muchas otras rebeliones fueron desmanteladas por el ejercicio de unas fuerzas que nosotros mismos hemos dejado al libre albedrío de quienes con nuestro voto interpretan el significado de aquel Derecho Positivo. A mi entender podemos superar las aberraciones que están ocurriendo en esta sociedad (tanto económicas como morales e identitarias), sin asonadas; utilizando un atributo que generalmente no empleamos. El único rasgo que nos hace entender que lo que haya de ser ha de ser hecho; y que esto tenemos que hacerlo nosotros.

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