2015: El año del cambio

2015: El año del cambio

Objetivo

En todas las actividades concurre una motivación; racional o instintiva. En la confección de esta bitácora participan ambas; racional, porque con ella pretendo contribuir en el desarrollo de un modelo socioeconómico que esté a la altura de lo que creemos somos: instintiva, porque ante la reacción con la que de forma inconsciente repulsamos una situación dañosa, el que estamos padeciendo, sin que tenga que ser justificado, justifica nuestra opugnación. Espero que a través de los artículos que en esta bitácora pretendo adjuntar nos sea dable alcanzar tanto aquel objetivo, como hacer que lo que soportamos en nuestro inconsciente sea lo suficientemente fuerte como para que su incidencia nos lleva a actuar de forma consciente.

El Proyecto

El ProyectoPostado por degregorio mié, julio 05, 2017 11:03:46


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EL PROYECTO (lll)

b) Una vez esbozada (aunque naturalmente de forma somera), que la única manera de poder liberarnos de la utilización a la que nos somete el capital es adquiriendo a través de nuestros desistimientos de los medios con los que estructurar una economía diferenciada, como segunda de las premisas mencionadas con anterioridad tenemos que fundamentar los derechos que nos asisten para llevar a cabo la política económica que cohabitando, participando y respetando la que caracteriza a la convencional economía de mercado, segregada de ésta, ejerza una forma de llevar a cabo esta distribución como una norma de conducta que posibilite nuestra liberación. Y para ello voy a volver a transcribir otros pasajes de la mencionada obra. Dicen lo que sigue:

Si el Estado ha de velar por los intereses generales de la comunidad a la que esté representando, (y con ello vuelvo a reiterar lo que una y mil veces he venido señalando), esta tutela se debe asimismo ejercer, cuando debido a los condicionamientos que impone la posesión de las riquezas, se desmantelan las expectativas de la mayor parte de los miembros de nuestra sociedad.

Esta manera de observar el dominio y el uso de las cosas, no sólo hemos de contemplarla cuando en nuestras sociedad se den los supuestos que Hobbes señaló. Se ha de tener en cuenta, cuando en nuestras sociedades permanezcan los fundamentos de unas estructuras que defiendan el lucro desmedido y el poder de los menos, y perpetúe el destino y la suerte de los más. Nosotros no podemos admitir la continuidad de un estamento que por el hecho de defender unas funciones de producción y de distribución determinadas, garantiza el bienestar de una manera no generalizada. La sociedad, a través del Estado, ha forjado una legislación que al no haberse sabido, o quizás aún peor, al no haberse querido elaborar en función de los derechos de la generalidad, se ha pretendido resolver a través de la catequización y el unto con los que se supo domesticar a aquéllos que intentaron impugnarla.

Ante la más que cuestionable arbitrariedad que se encierra en una toma de postura que como la que utiliza el capital constriñe y distorsiona tanto la libertad como las perspectivas de los individuos, tendremos que crear una jurisprudencia que nos permita hacer uso de una forma legal de lo que poseamos; de aquello que el capital, en su parcela, dispone y ejecuta como le viene en gana. Nosotros tendremos que aceptar que ni siquiera aquéllos que hayan producido las riquezas a través de la labor efectuada, puedan comandar sobre la utilización de su valor de cambio. A lo único que no podemos renunciar es a disponer del valor del trabajo que en la consecución de lo representado por el valor contractual (el valor de adquisición de los salarios), hayamos insertado en aquel valor de cambio. Lo que nosotros utilicemos del valor del trabajo no tiene que encontrarse sometido a una economía de la que sólo estamos sacando el sustento. Y si nosotros voluntariamente abdicamos a una parte de él, una vez ejercitadas nuestras labores de producción, no se nos puede imponer lo que con él vayamos a hacer. Si del valor de cambio no podemos detraer su valor contractual, del salario sí podemos hacerlo. Todo en él nos pertenece.

6.1.1.3.8. Reiterándome en lo dicho y ampliando su significación, tenemos que observar que a diferencia de lo que ocurre cuando al efectuar la compra de una mercancía, la relación que el vendedor pudiera tener con el objeto de su venta queda finiquitada en el momento de ser efectuado el pago, en el trabajo alienado en ningún momento se mantiene un lazo de identificación entre el objeto o el servicio materializado y el trabajador que los hubiera generado. Esta identificación solamente se dio en el empresario. Al serles sufragados al obrero sus salarios, no sólo se le deja de abonar lo que, aunque totalmente natural y lícito no puede percibir en función de que en este modelo el trabajador sólo ha sido un factor de producción; se le coloca en una situación en la que lo existente es completamente extraño a aquéllos que lo hubiera producido. Lo que nosotros podamos conseguir por la labor realizada (en tanto en cuanto esa labor se encuentre enajenada), es exclusivamente el pago de una capacidad de producción. Ante esta realidad, no se puede pretender que tengamos que identificarnos con lo que nunca nos emparentamos; el fruto de lo producido, constituye el haber de un modelo económico con el cual no nos reconocemos. Lo existente es algo que hemos producido, pero que nunca nos perteneció. En función de la naturaleza del modelo de economía de mercado, sólo nos fue posible recoger (ya que la mayor parte de lo que percibimos tuvimos que reintegrarlo a dicha economía) una retribución que sólo nos sirvió para poder seguir viviendo, o mejor dicho, produciendo. Lo que nosotros poseamos no tiene el mismo valor (al menos en su aspecto moral) que lo que el Capital detente. Nosotros lo hemos ahorrado del valor real de lo producido; el Capital del beneficio y de la plusvalía. Lo que pueda representar al Capital constituye una realidad extraña a nosotros mismos, y por lo tanto difícilmente se nos puede exigir que lo que hemos logrado allegar por engendrarlo, se tenga que mantener en el ámbito de lo que no nos pertenece. Si con lo creado hemos urdido una sociedad que no es la nuestra, para salir de ella e identificarnos con la que podamos modelar, hemos de recrearla.

c) Naturalmente, para llevar a cabo esta segregación tendremos asimismo que hacer uso de unos medios de cambio diferenciados de los que encontrándose fuera de nuestro dominio imposibilitarían los fines que se postulan en este proyecto. Uno de los cuales, al objeto de controlar los desmadres y las ocultaciones que se llevan a cabo en el capitalismo, tendría que ser de naturaleza digital, mientras que el otro, para entre otras muchas cosas facilitar las transacciones que se tuvieran que realizar en lugares donde no existieran puntos de pago donde materializarlas (y sobre todo para evitar que la ciudadanía no se encontrara determinada por las circunstancias que se pudieran generar como consecuencia de haber perdido su total dominio sobre la representatividad que tuviera que ejercer sobre la masa dineraria), estaría conformado por dinero fiat. Con la salvedad de que para que éste no constituyera un depósito de valor en el que mantener fuera de control las iniquidades que el subjetivismo suele llevar a cabo, este dinero fiat tendría que ser periódicamente transformado en dinero digital, para una vez registrada su pertenencia, opcionalmente volver a convertirse en fiat. A este respecto transcribo los siguientes párrafos de la segunda parte de la obra ¿Es posible otra economía de mercado? Unos medios que permitan el ejercicio de la iniciativa privada, el derecho a una propiedad que no sea excluyente, así como la obtención de los rendimientos que con esta propiedad sea dable obtener; una propiedad y unos rendimientos que al tener que ser consumidos no atropellen los derechos que habrían de asistir a los demás. A este respecto la estructura de estos medios de cambio tendría que ser la siguiente:

7.4.2.2. En su anverso habría de figurar la fecha en la que iniciaran su vigencia, así como los dígitos que reflejaran su cuantía. En su reverso constaría tachada su fecha de caducidad.

7.4.2.4. Todas las Udas (unidades dinerarias auxiliarias) puestas en circulación por el Banco Central del Sistema, BCS, tendrían que acomodarse a un período inicial y terminal de validez. Durante esta etapa (un transcurso que podría ser de tres años), todas las que se emitieran habrían de tener la misma fecha de vigencia que la que hubieran tenido al iniciarse este período. Una vez alcanzada su fecha de caducidad tendrían que ser renovadas en los Bgfs. (banca)

La razón que justifica esta disposición se encuentra en que si el BCS estuviera emitiéndolas con una fecha actualizada, los tres años de vigencia a los que anteriormente nos hemos referido conllevarían que estuvieran existiendo Udas con diferentes fechas de caducidad. Una circunstancialidad que habría de producir una disparidad de el valor entre las que tuvieran un plazo de validez más largo y aquéllas que fuera preciso ingresarlas en cuenta; y una desemejanza que al promover que pudieran seguir manteniéndose como un medio de cambio que por incontrolado se habría conformado como un depósito de valor, habría de malograr los fines que estamos pretendiendo acordarles.

7.4.2.5. En la conformación de esta renovación, sus tenedores tendrían que ingresarlas en sus Cuentas Personales, CPs, sus Cuentas Colectivas, CCs o sus Cuentas Unicelulares, CUs, con la misma paridad que el Seico. (moneda digital del Sistema Económico de Iniciativa COntrolada)

Para evitar las aglomeraciones que en los últimos momentos de este período de reconversión se habrían de producir, durante los dos meses siguientes a la maduración de su caducidad, las Udas no serían de obligada aceptación en el mercado; si bien seguirían manteniendo su valor en los Bancos de Gestión y de Financiación. (banca)

Con independencia de la cortesía que durante los dos primeros meses subsiguientes a la finalización de su vigencia hubieran de facilitar los Bgfs, en el mercado, a partir de la fecha de su caducidad, estos medios de cambio sufrirían una depreciación anual del 10% de su valor facial, quedando por lo tanto totalmente desprovistos de cotización a los diez años de la iniciación de este proceso.

d) Una vez decidido lo que hayamos de hacer y como consecuencia de su representatividad, substantivarla con la de defender lo que son nuestros derechos utilizando un medio que como el dinero nos proporcione una entidad tanto económica como jurídica, será preciso establecer lo que haya de ser la estructura orgánica de nuestro modelo. Sin olvidar que en la existencia de dos modelos económica y jurídicamente diferenciados, en función de la cohabitación que será preciso mantener, la política (especialmente la económica) tendrá que ser respetuosa con la de aquéllos con los que tengamos que compartir una comunidad. Un modelo que para ser, y siendo absolutamente democrático, tendrá que estar fundamentado en la gobernanza del por y para el pueblo a través de una serie de asambleas que a diferencia de las que hasta ahora hemos conocido conformarían una pirámide en la que su vértice superior estaría determinada tanto por su base como por el continente que la estuviera compendiando.

A mi entender, la estructura orgánica de un modelo al que en la obra publicada he denominado como Sistema tendría que ser de forma muy resumida la siguiente

* Unos Organismos para la Recepción de Bienes del Exterior, ORBEs, en el que se recogerían los desistimientos en el consumo que hubieran llevado a cabo los trabajadores en las actuales economías de mercado.

El derecho y la fuerza con la que se habría de ejercer la materialización de esta recepción de bienes, ver lo que en 6.1.1.3.8. anteriormente ha sido mentado en este mismo artículo.

* Una Organización para la Distribución y Orientación de los Bienes en el Interior, ODOBI, en la que se encontrarían insertadas una serie de empresas encargadas de llevar a cabo los diferentes cometidos que se les hubieran encomendado para llevar a cabo esta distribución y orientación. Unas empresas públicas que tendrían que dar cuenta de sus gastos y cometidos alcanzados.

* Unas Empresas Unicelulares, EUs, conformadas por una sola individuo y en las cuales toda labor ajena tendría que ser considerada como asalariada.

* Unas Empresas Colectivas, ECs, en las que los miembros que estuvieran conformándolas recibirían como retribuciones unos salarios, unas obvenciones integrales y en su caso, unas contributivas.

* Unas Empresas Públicas Institucionalizadas, EPIs, que como parte de las empresas colectivas estarían formando parte del organigrama operativo del Sistema.

* Unas Empresas Públicas de Mercado, EPMs, en las que como empresas asimismo colectivas se desarrollaría la mayor parte del proceso económico de este Sistema.

* Unas Cuentas Personales, CPs en las que se materializarían y estarían registradas todas operaciones que efectuaran se llevaran a cabo en Seicos por todos los miembros del Sistema.

* Unas Cuentas Colectivas, CCs, en las que asimismo figurarían todas las transacciones que se llevaran a cabo en las EPIs y en las EPMs.

* Unas Cuentas Unicelulares, CUs, representativas de las operaciones efectuadas en las EUs.

* Unos Puntos de Adquisición, PAs, en los que se efectuarían las compras que los miembros del Sistema realizaran tanto en Seicos como en Udas. Para lo cual estos puntos de adquisición tendrían que estar provistos de elementos informáticos en los que se registraran las operaciones efectuadas.

*Puntos de Pago, PPs, consistentes en dispositivos en los que las empresas podrían efectuar el pago tanto de las transacciones con otras empresas como el pago de salarios y otros egresos.

* Unos Bancos de Gestión y Financiación, BGFs, en los que como banca pública entre otras gestiones se materializarían la mayor parte de las operaciones del Sistema.

* Un Centro de Estudio Regulador de la Economía del Sistema, CERES, encargado de la gestión económica que en éste se hubiera de seguir.

* Un Banco Central del Sistema, BCS, encomendado entre otras muchas funciones con el control de las operaciones que se realizaran en los BGFs.

* Un Organismo para la Creación y Destrucción de Efectivo, OCDE, dependiente del BCS , encargado de supervisar la cuantía de los Fondos de Interés Variable, FIVs y de Deuda Pública relacionada con la creación y destrucción de la masa monetaria.

* Un sistema de Obvenciones Integrales en los que se recogerían los rendimientos de esta naturaleza obtenidos por los miembros de las empresas de las que formaran parte.

* Un sistema de Obvenciones Contributivas relativas a los intereses y otras retribuciones a las que estos miembros fueran acreedores en función de su aportación marginal al desarrollo de las empresas del Sistema.

* Un Censo de Bienes Ordinarios, CBO, en el que opcionalmente estarían reflejados los de naturaleza no registrable que ostentaran los miembros del Sistema.

* Un Censo de Bienes Registrables, CBR, en el que figuraría el valor y en su caso las características de estos bienes.

* Unas Declaraciones de los Rendimientos Económicos y del Patrimonio de las Empresas, DREPEs; deposiciones que en poder del CERES servirían para analizar y programar la economía de nuestra comunidad.

* Un Operador para la Informacion el Tanteo y el Retracto, OITR ubicados en los BGFs y a los que se podría entrar a través de las tarjetas identificativas de acceso a la Red.

* Unas Declaraciones de Bienes personales, DBPs, que en función de los valores a los que hubieran sido declarados podrían ser objeto de licitación a través de las funciones encomendadas al OITR.

* Una Acreditación a la Cuenta General de Pensiones, ACGP en la que figurarían las cantidades que por este concepto se mantuvieran caucionadas en las empresas hasta la jubilación de sus miembros y su remisión a la CGP. Unas cauciones que estarían garantizadas como consecuencia de las medidas que a este respecto se mencionan a lo largo de la obra citada.

* Una Cuenta General de Pensiones, CGP, en la que se recogerían y distribuirían las que por este concepto hubieran de recibir los miembros jubilados; así como en función de sus posibilidades, facilitar préstamos con los que marginalmente incorporar nuevos miembros al Sistema.

Como algo inevitable tenemos que prever que debido a esta batería de organismos y declaraciones, así como de muchos otros cometidos que por su prolijidad no han sido mencionados, tanto los de arriba como los medios de desinformación y los de desgobierno van a poner el grito en el cielo argumentando que con este proyecto estaríamos conformando una comunidad equiparable a la descrita en la obra de George Orwell. Ocultando que lo que los verdaderos dueños del cortijo no quieren es que a través de la información y de los medios que en esta obra se postulan, se sepa lo que están detentando, la utilización a la que someten a esa comunidad; y lo a través de esa utilización pretenden seguir acumulando. Sacarán a la palestra, proclamándose paladines de la misma, la palabra libertad. Una libertad que es totalmente incompatible con las dependencias que se generan cuando los hechos nos están mostrando la existencia y el continuo incremento de las diferencias. Como sepulcros blanqueados intentarán ocultar, que a diferencia del control con el que desde arriba determinan y expolian a los verdaderos ciudadanos, un control ejercido por éstos no puede ser en absoluto ni arbitrario ni dictatorial. Este control estaría asimismo controlado por la Voluntad General que informáticamente el pueblo ejerciera en las distintas asambleas a las que posteriormente nos referiremos. Y por tanto, si puntualmente, con la intervención de este control se pudiera lesionar algún derecho, con el control que el pueblo estuviera ejerciendo sobre el mismo se estarían reparando las consecuencias que puntualmente se hubieran podido ocasionar. Es el pueblo y no los de arriba lo que pueden substanciar la palabra libertad.

Hoy he leído en un artículo titulado "La cumbre de los muertos vivivientes" que teniendo en cuenta el hedor que despiden sus sepulcros, como hace muchos años me ha vuelto a impactar. Decía: Un espectro recorre Europa, dí que sí, Karl.





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